Magia de la dieta macrobiótica

El ensayo clínico basado en la dieta macrobiótica, practicado a 25 enfermos de diabetes mellitus del municipio de Colón, brinda positivos resultados en el control metabólico de los pacientes.
La experiencia se desarrolla en el Centro municipal del diabético, en  Colón, a donde llegó como alternativa terapéutica ante la gran prevalencia de pacientes con diabetes mellitus (2 336 pacientes), con un crecimiento sostenido de nuevos casos anuales, según el doctor Julio César Sánchez Cruz, director de la institución de salud.
Esta enfermedad, capaz de causar la muerte, se caracteriza por la ocurrencia de glicemias altas en sangre debido a la escasa producción de insulina por el páncreas, uno de los órganos vitales.
La macrobiótica está basada en la filosofía oriental del Yin y el Yan, con experiencias milenarias en el mundo y resultados excelentes para lograr el equilibrio del cuerpo y la salud plena del hombre, ha explicado la doctora Concepción Campa Huergo, presidenta y directora general del Instituto Carlos J. Finlay.
La macrobiótica significa curar con comida, no con medicamentos que inhiben las respuestas del cuerpo o cambian los estados naturales.
Se emplean alimentos Yin Yan o neutros, porque el uso en exceso de comidas acidificantes o alcalinizantes provocan que el cuerpo pierda su equilibrio y se presenten estados de enfermedad.
El paciente Pablo Hernández vivió durante doce años con una descompensada diabetes mellitus tipo II, con la presión arterial alta, colesterol, hígado graso, estuvo ingresado en varias ocasiones y pesaba 180 libras: “Me sentía muy agotado, triste, pero después de ajustarme a la dieta macrobiótica dejé de inyectarme insulina, he bajado de peso, el colesterol está en sus parámetros normales, en fin, me siento mejor”.
Miembros de la Organización no Gubernamental Italiana Un Punto macrobiótico, asesoran el proyecto cubano y se proponen que Cuba esté al frente de esta saludable iniciativa en América Latina.
Al italiano Mario Pianesi, su presidente, le diagnosticaron cáncer y hepatitis C a los 24 años de edad, pero al verse desahuciado por la medicina occidental recurrió a la práctica de la dieta macrobiótica, con la que se curó, hecho que incidió en que posteriormente creara comisiones científicas en todo el mundo.
Pianesi ha curado a más de 2 000 000 de personas en Italia con el empleo de cinco dietas, basadas las tres primeras en arroz, cereales, garbanzo, frijoles negros, lentejas, cebolla, zanahoria, perejil crudo y col, mientras que las dos últimas, para enfermedades menos severas, incluyen aceites y carnes.
Desde el 2000 se practica la macrobiótica en Cuba y los especialistas del Finlay tuvieron entre sus objetivos comprobar la seguridad e inocuidad de las dietas macrobióticas, con el estudio del efecto terapéutico en diferentes enfermedades, de manera tal que existiera garantía para la sostenibilidad nacional del proyecto.
Se aplica con éxito en el tratamiento de diversas afecciones como la diabetes mellitus tipo 1 y 2, el asma bronquial, la hipertensión e hipercolesterolemia, entre otras.
La doctora Carmen Porrata, responsable científico técnica del proyecto, afirma que las dietas aportan casi todas las vitaminas, contribuyen a aumentar las defensas inmunitarias del organismo, y aunque no contienen lácteos, son adecuadas en calcio, tienen relación calcio-magnesio, calcio-fósforo y sodio-potasio, mucho más favorables para la salud ósea que las dietas convencionales.
Además, son adecuadas en hierro y zinc, con un alto poder antioxidante, efecto beneficioso para todo el sistema digestivo, lo que indica que son dietas seguras desde el punto de vista alimentario y nutricional.
En la macrobiótica predomina el arroz integral, aunque se incluyen otros cereales como la cebada, el mijo, el maíz y el trigo integral, y de los vegetales se sugieren casi todos, excepto el tomate, el ají, la berenjena y la papa, que contienen solanina, sustancia vinculada con enfermedades degenerativas articulares y son acidificantes.
Las dietas curativas son vegetarianas, sin embargo la macrobiótica permite a las personas sanas ingerir alimentos de origen animal, preferiblemente las carnes blancas en el horario del almuerzo. Igualmente se consumen frutas, aceites, semillas, nueces, algas marinas y productos de soya fermentados, entre otros alimentos.
José Pérez Hernández, administrador del huerto colombino que se fomentó como parte del proyecto, asegura que los vegetales y hortalizas cosechados en el organopónico no presentan productos químicos, lo que brinda garantía biológica a cultivos como el rábano, acelga, zanahoria, perejil, principales componentes de la dieta macrobiótica.
Julio César ratifica que no esperaban estos buenos resultados, porque la literatura médica insistía en que a los pacientes insulino dependientes es difícil retirarles el medicamento con un buen control metabólico.
Añade que con esta dieta se les retiró los medicamentos a los enfermos de diabetes y se les mejoró su control metabólico, pues antes de comenzar la dieta se les hicieron muchos análisis clínicos, y al reiterarles los exámenes se comprobó que les bajo el colesterol a la mitad y aumentó el colesterol HL o colesterol bueno, que es el que te protege de las cardiopatías isquémicas y de los infartos del miocardio; la función renal mejoró, no se inyectan insulina, y la glicemia disminuyó a la mitad.
El ensayo clínico con dieta macrobiótica practicado con enfermos de diabetes mellitus dan vida a la sabia sentencia de Hipócrates: has que tus alimentos sean tu medicina, y tu medicina tus alimentos.

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