Una carta de Gerardo Hernández Nordelo cambió mi día



Hoy, precisamente hoy y no ayer, al llegar a mi casa, mi día cambió. Mis padres me esperaban con la noticia de que me había llegado una carta.  La carta era nada más y nada menos que de mi tío Gerardo Hernández Nordelo. Sí, sé que algunos pensarán que él no es mi tío verdadero, pero en mi corazón, lo considero tal cual. Y quizás para sorpresa de muchos, él también me cree su sobrina.


Antes de abrirla, me enteré de cómo mi abuela Fe y mi papá se las tuvieron que ingeniar para impedir que mi mamá y mi tía Laly lo hicieran. Tal pareciera que no supieran que la correspondencia es privada. Luego rompo el sobre y la leo. Y no pude impedir que me corriera una lágrima por mis ojos –sin cursilerías porque no las tolero-.

Esta no es la primera vez que recibo correspondencia de mi tío Gerardo, para quienes no lo conozcan en el mundo, él no es simplemente uno de los cinco cubanos presos injustamente en las cárceles de los Estados Unidos. Él es un hombre dotado de una increíble inteligencia y sensibilidad humana. Posee una modestia, sencillez y humildad extraordinaria. Nunca deja que sus convicciones flaqueen, a pesar de los pesares, de los sufrimientos, castigos, de permanecer encerrado en el hueco, de estar alejado y no poder ver a  su amada esposa Adriana.

Gerardo escribe en letra de molde, pero con una perfecta caligrafía, clara y legible. Y siempre tiene un gesto. En esta ocasión me envío dos  plegables con excelente impresión, uno sobre un anuncio convocado por el Comité Internacional por la Liberación de Los Cinco Cubanos, en el que presentaban un concierto del trovador Vicente Feliú.

El otro acerca del apoyo mundial por la causa de Los Cinco, además de una foto en la que aparece él con el actor Danny Glover, con una dedicatoria que dice así: “Para Lis, felicitándote en nombre de Los Cinco, y deseándote muchos éxitos en tu carrera como periodista. Gerardo Herández Nordelo. Prisión Federal de Victorville. California. Septiembre 2012”.

También me colocó un sello pegado en el texto de la carta, con una imagen de Los Cinco, tras una cerca, como reflejo de su injusto encierro. Así es Gerardo de detallista.

Me contó sobre el retraso de mi carta en llegarle y me dijo que no me preocupara porque eso le ocurría a menudo y me citó de ejemplo una que le habían mandado desde la Embajada de Cuba en Sudáfrica, con fecha del 21 de mayo de 2012 y que se la entregaron a finales del mes de septiembre de 2012.

Sin embargo, a pesar de la demora, me reiteró sus felicitaciones por mi cumpleaños y por mi graduación y me deseó éxitos en mi carrera, ya que había tenido el privilegio de recibirlas personalmente de su voz, a través de una llamada telefónica el mismo día en que cumplía años.

“Tendrás el bien ganado privilegio, y además el gran reto, de ejercer el Periodismo en una etapa crucial de nuestra historia, en la que se necesita y se espera mucho de cada cubano revolucionario, pero muy especialmente de los periodistas. Sin una prensa cada vez más revolucionaria –en todo el sentido de la palabra- es imposible avanzar en las metas que nuestro pueblo se ha trazado”, me escribe  Gerardo.

Pero en las líneas que me dedicó se puede ver al Gerardo amigo y solidario, que nunca se olvida de nadie. Mandó saludos para todo mi familión, a todos mis vecinos y a todos mis compañeros de trabajo. Por último se despidió de esta forma: “Recibe el cariño de tu cinco tíos prisioneros del imperio, y un beso de Gerardo”.
 
Hoy podría ser cualquier día. Un día cualquiera en una ciudad cualquiera. Podría ser uno de esos días en que la rutina diaria me envuelve en la nube del siempre igual. Sin embargo, mi día fue único, gracias a esa maravillosa carta de mi tío Gerardo, que me colmó de alegría.


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