Todos somos vencedores

El cuentapromismo en Matanzas ha tenido gran acogida por la juventud. Foto Lis García.“Maní, manisero se va. Caserita no te acuestes a dormir, sin comerte un cucurucho de maní”. Ese era el pregonar alegre presente en una de las canciones de Simón Griber y que muchos vendedores de la época hacían de forma similar.
Vendo discos; coja su buena ropa y zapatos; aquí su escoba, trapero, haragán de calidad; palitos de tendederas, jarros, percheros…, ese es el pregonar que se escucha ahora en la concurrida calle
del Medio de Matanzas, donde antes todo era silencio.
Esta calle pudiera ser considerada el bulevar de todos los matanceros, como el de Obispo o San Rafael para los habaneros. 
Aquí se aglomeran las principales tiendas de la ciudad y el andar por ella casi se hace necesario para sus habitantes. Solo que años atrás estaba enterrada y descolorida. El Ten Cents, un local diseñado para los vendedores por cuenta propia, era el único lugar donde se accedía a la bisutería y artesanía manual por moneda nacional. Allí tenías que acudir cuando de gangarrías se trataba, no había otra referencia. Cuando lo cerraron se sintió su ausencia.
Sin embargo, desde que se promulgó el cuentapropismo todo ha cambiado. En Matanzas, especialmente en la conocida y céntrica vía se respira un nuevo aire, tal parece resucitada. El bullicio es tremendo, está animada, llena de juventud, de carteles pintorescos, de casas disponibles para la venta de todo tipo de cosas en una misma cuadra.
Como escribiera la poetisa matancera Carilda Oliver Labra en su poema Canto a Matanzas: …Si me sobra el corazón, /si mis labios besos son/y no le encuentro remedio/voy a la calle del Medio/y me compro una ilusión. Ya el Ten Cents descansa en paz y los matanceros tienen demasiados pedazos de tencentsitos donde comprar.
Era de los cuentapropias
El cuentapropismo es un tema que ha repercutido en toda Cuba y los jóvenes no están exentos, puesto que ha sido una opción más de empleo frente al reordenamiento laboral y la reducción de plantillas.
Semanalmente acuden a la Dirección de Trabajo en el municipio de Matanzas gran cantidad de personas para solicitar las licencias. Las colas y el papeleo son inmensas, pero en menos de 48 horas se entrega la licencia y en ocasiones solo hay que esperar 24 horas para obtenerla, asegura Malvis Ricardo Hernández, especialista principal en el Área de Recursos Laborales.
Uno de los emprendedores, el joven Julio Rolando Chávez, siempre soñó con trabajar en una tienda, aunque nunca tuvo esa posibilidad, pues ejercía como informático en la Empresa provincial de Gastronomía y Servicios en Matanzas. A partir de la nueva oferta de trabajo, se decidió por lo más cercano a su sueño: ser vendedor por cuenta propia: “Uno de los motivos fundamentales por los que escogí ser cuentapropista fue el salario donde yo trabajaba, no estaba conforme, era demasiado trabajo para muy poco salario. Me hacía mucha falta el dinero porque tengo una familia de siete personas y actualmente junto a mi hermano somos los que tenemos que mantenerla”. Este joven asiente que prefiere ser cuentapropista porque está en contacto con el público, con la calle del Medio y ve el fruto de su trabajo.
Los oficios que más predominan en la provincia de Matanzas, dados a conocer por Ohysa González Pérez, subdirectora de la Dirección provincial de Trabajo,  son los de elaborador y vendedor de alimentos y bebidas no alcohólica en su domicilio o de forma ambulatoria, trabajadores contratados, carretilleros, artesanos, arrendadores de habitaciones, albañiles y los cargadores de pasajeros en autos, coches y camiones. Entre ellos resaltan por su singularidad las solicitudes de 47 personas para la licencia de herrero, ocho para leñador, uno para ser arriero y dos para elaborador-vendedor de yugos y frontiles en la provincia de Matanzas.
Yaima Rufín Pardo es una muchacha de 25 años, posee buena dicción y gran expresividad. Perfectamente hubiese sido actriz, periodista o comunicadora social, pero escogió ser cuentapropista. Se graduó en la Facultad Obrero Campesina y trabajaba como informática en el Teatro Sauto, pero a pesar de que lo que ejercía le gustaba, el salario que recibía no era suficiente para satisfacer sus necesidades básicas. Por ello desde el mes de julio de 2012 se decidió experimentar los nuevos cambios del sistema cubano.
Yaima cree que el cuentapropismo no es la mejor opción de trabajo, asiente que preferiría trabajar para el estado si el pago que recibiera a cambio le fuera suficiente. Sin embargo asiente que “Lo bueno de ser cuantapropista es que recibes más ingresos y tienes menos responsabilidades”.
Por supuesto, ella sabe que es un proceso de prueba, que está empezando, que está propenso a muchos cambios, pues estamos en un momento de reestructuración del modelo económico del país y que puede ser factible en este momento y dentro de unos años no. Aunque a pesar de ello continúa con su proyecto de vendedora de bisutería y artesanía porque es la alternativa que ve para realizar sus aspiraciones independientes.
El joven Yunet Cabrera Caseres un buen día descubrió que tenía habilidades para elaborar la artesanía y aún no había salido la ley del cuentapropismo. Por eso trabajaba como asistente personal de arte en La Habana y al unísono estudiaba la carrera de Estudios Socioculturales. “Pasaba mucho trabajo para comercializar porque estaba con intermediarios que me pagaban casi nada por lo que yo hacía y la artesanía es algo desagradecida, incluso ahora como productor-vendedor, sigue siendo muy desagradecida, no se obtiene el verdadero valor”.
Para este joven la apertura del trabajo por cuenta propia fue su oportunidad para comercializar. Yunet considera que es bueno el intercambio con el cliente porque “trabajas según lo que te piden, no a ciegas, valorando siempre que a veces lo que te gusta a ti, lo que le gusta al productor, no es lo que le gusta al cliente y eso es decidido en el comercio; hay que trabajar en base a lo que le gusta al cliente y a lo que se vende en ese momento”.
Una de las preocupaciones de Yunet es que el Estado no valora suficientemente el trabajo de los productores- cuentapropistas, quienes tienen que estar día y noche detrás de una mesa. “A veces los artesanos-productores- vendedores pasan mucho trabajo para conseguir la materia prima, y para trabajar tienen que hacer de tripas corazón para conseguir las cosas y cuando no las obtienen tienen  que inventar con recursos de forma increíble, como por ejemplo hacer barniz con poliespuma y gasolina”.El cuentapropismo ha tenido gran acoguada por la juventud.
Al llegar a la casa de Gladys Santiago González me  percato del orden y el buen gusto. Sentada frente a su mesa de manicure no dejaba de arreglarle las uñas acrílicas a su clienta mientras hablaba porque el tiempo no le alcanza para descansar. Ella es Licenciada en Psicología y antes de sacar la licencia de manicure, hace ya dos años, se desempeñaba en un contingente de la construcción, pues también es Técnico Medio en Construcción Civil. Dice con seguridad que cree que el  trabajo por cuenta propia es mejor que el trabajo estatal porque “me da la posibilidad de trabajar en al algo específico y que a uno le gusta, no tengo jefe, contribuye tanto a mi economía como la del país a mejorarla y recibo según mi trabajo”. Esta muchacha, de 31 años de edad, manifiesta que prefiere ser cuentapropista porque el dinero que recibía por su carrera no le bastaba.
Andando la mayor arteria comercial matancera abordé a Heidi Romeu García, quien con solo 22 años obtuvo hace un año la licencia de trabajador contratado. Ella es graduada de nivel medio en la Facultad Obrero Campesina. Antes se encontraba desvinculada y cuando tuvo la oportunidad de dedicarse al cuentapropismo  no vaciló en emprenderlo. “Los salarios en el sector estatal no se corresponden. Esto yo no me lo esperaba. Fue una opción que se me presentó en el camino y que me da la posibilidad de un horario flexible y más comodidad".
A Idalia García Fernández siempre le gustó la gastronomía; ahora se le dio la oportunidad de poder tener una cafetería donde vende los alimentos que ella misma elabora  con gran aceptación. “Creo que lo bueno que tiene el cuentapropismo es que este oficio obliga a los jóvenes a ser responsables; si quieren estar a la moda tienen que trabajar, pues el fruto del trabajo es el que les da el deseo de trabajar y eso los motiva”.
Alto grado de satisfacción
El proceso del cuentapropismo ha tenido gran acogida en la población y el nivel de aceptación ha sido alto, afirmó a TV Yumurí digital el director provincial de trabajo Lázaro  González Valera.
“Esto ha proporcionado gran cantidad de empleo y aunque han existido dificultades, se han enfrentado y satisfecho  las necesidades de los solicitantes, y todavía se trabaja para mejorar algunos servicios”, argumenta González Valera.
El trabajo por cuenta propia ha ayudado a muchas personas que antes estaban desvinculadas (11 mil 184),  amas de casas (5 275), estudiantes (70) y  jubilados (3628) que se han incorporado a esta nueva modalidad de empleo en Matanzas, según precisó Ohysa González.
Los municipios que más sobresalen en la solicitud de licencias son Matanzas con 7176; Cárdenas, con 6685; y Colón, con 2798 licencias. La especialista Malvis Ricardo destaca también que en la Ciénaga de Zapata, con un número tan reducido de habitantes, han aumentado con el actual proceso a 504 licencias pertenecientes a Transporte, Vivienda y Trabajo.
Agrega la especialista que “En Matanzas hay vigentes 27 mil 469 licencias hasta el momento y 12 mil 649 se encuentran afiliados a la seguridad social”.
Muchos son los jóvenes que ejercen el trabajo por cuenta propia. Muchos seguirán haciéndolo. Unos quedarán en el camino. Otros continuarán la competencia. Pero al final todos son vencedores porque se han esforzado por mejorar en la vida, porque lo han intentando y no se han quedado cruzados de brazos a esperar que el maná les caiga del cielo.

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