Honor a quien honor merece

Hace dos días que supe de su fallecimiento y hasta hoy no había podido escribir nada porque no me salían las palabras para expresar la tristeza que ciento por dentro. He leído casi todo lo que han publicado los medios, fundamentalmente en Internet, he escuchado la radio local de mi provincia, he observado durante horas las transmisiones de la televisión cubana y de Telesur, y todavía me parece mentira que haya muerto.

No me adapto a la idea de que Chávez se nos haya ido ¿Por qué él?¿Por qué ahora? Creo que nadie me podrá dar respuesta. Pero aseguro que este hombre  alegre, cristiano, humano, solidario, honesto, sencillo y desinteresado vivirá en la gloria eterna y en los corazones de todos los hombres que le conocieron bien.
Nunca olvidaré su gran sonrisa, sus ojos penetrantes y transparentes, su voz cantora entonando canciones llaneras, sus brazos abiertos para abrazar a un niño, una anciana, un enfermo, sus dulces labios  para besarlos también.
Y es que Chávez no fue solo un Presidente, sino que fue un amigo, un padre y un hermano para muchos venezolanos, cubanos, para los latinoamericanos  y personas del mundo en general. Con sus discursos claros y precisos se ganaba la atención de la audiencia, más nunca habló en vano. Sus promesas se fueron cumpliendo, todas hechas para el beneficio de los más pobres, de los más necesitados.
Para mí representó ser  un faro, una guía, un modelo, un panfleto, un esquema, un patrón a seguir de Comandante, Presidente, revolucionario y  hombre a todo. Para muchos es considerado como el segundo Bolívar. Otros lo han llegado a nombrar Jesucristo.  No se puede negar que hombres de su estirpe no nacen todos los días. Demoran siglos, pero cuando aparecen iluminan a la humanidad con sus convicciones y pensamientos.

0 comentarios: