Los Cocodrilos de Matanzas, camino a la victoria (+Fotos)




El pueblo matancero está de fiesta. Motivos no le faltan para tanta contentura. Y es que su equipo de pelota, los Cocodrilos, acaba de clasificar para la final de la 52 Serie Nacional del deporte de las bolas y los strike. Desde hacía 21 años, en que los Henequeneros, como se nombraran antes, obtuvieron el segundo lugar en 1992, hasta la fecha, los peloteros matanceros no habían llegado a discutir un campeonato por el primer lugar.
Es por ello que los habitantes de esta ciudad se desbordaron hacia las calles, en espera del ya vencedor conjunto. Si, podemos considerarlo triunfador, pues este equipo ha salido del pantano y se ha levantado, con la ayuda de su director Víctor Mesa. Tan solo el hecho de que el año pasado haya quedado en la tercera posición, y de que en este compita por la presea dorada con Villa Clara, lo hacen acreedores de este calificativo.

Desde ayer la algarabía se sentía. Acabado el juego al filo de la medianoche todos los vecinos en sus cuadras salían de sus casas con calderos, jarros, pitos, trompetas y todo tipo de artefactos que sonaran estrepitosamente con el objetivo de demostrar el júbilo que los asiente.

Hoy el espectáculo no pudo ser menor. Corriendo o caminando velozmente, desde el niño hasta el abuelo, irrumpieron las calles con todo tipo de iniciativas. Una aglomeración se hizo notar en el Parque Antonio Maceo, en la zona de Pueblo Nuevo. Pancartas, grandes carteles con consignas, cocodrilos de todos los tamaños, texturas, y materiales, y gallos de peluches figurando su muerte en la boca del reptil dominaron el entorno. Hasta una conga se formó porque así son los cubanos, bailadores innatos y amantes del béisbol.
En los rostros de todos los presentes se vislumbraba la alegría, en la boca de todos se exhibía una sonrisa. Aún no pasaba la guagua con los hombres que nos devolvieron la fe en que si se puede y en las aceras no cabía una persona más. A lo lejos se escuchaba el bullicio. La caravana empezaba a desfilar y en cada vehículo se mostraba la figura del cocodrilo. Hasta que al fin pasaron los peloteros, creo que un poco sorprendidos también, por tan caluroso recibimiento. Ellos no despegaban sus ojos del cristal de la ventanilla y saludaban a todos con el sabor de la victoria.

Luego sus seguidores en motores, camiones, bicicletas los custodiaban detrás. Realmente es un privilegio que los matanceros puedan ser partícipes de tanta emoción, que este equipo haya despertado el interés de volver a asistir y llenar el estadio como en los viejos tiempos. Es un honor poder sentirse orgulloso de su equipo, y gritar a los cuatro vientos: Matanzas Campeón. 


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