Propaganda nazista Vs. Propaganda leninista

Con el propósito tácito de horadar la conciencia de los hombres, Hitler y en contraposición Lenin intentaron ejercer el dominio mundial, con todo tipo de métodos propagandísticos desde los más burdos hasta los más sofisticados en el período de la Segunda Guerra Mundial.

Estos hombres se convirtieron en los reyes de la información y la desinformación. La propaganda en el interior de sus países y en el exterior fue su principal caldo de cultivo para persuadir con su demoledor poder mediático a sus enemigos y hasta a sus seguidores.
Esta nueva arma mediática le sirvió para deslumbrarnos con su poder y astucia, ya que sin ella Hitler no hubiera podido mantener el fascismo, ni Lenin el socialismo durante tantos años. Y así como un Caballo de Trolla invadir páginas de la historia contemporánea para trascender indemnes en el tiempo.

Se puede decir que antes de ser hombres de estado y jefes militares, fueron dos excelentes propagandísticos que supieron apreciar la supremacía de ese arte. “Lo principal, dijo Lenin, es la agitación y la propaganda en todas las capas del pueblo”. Hitler, por su parte, afirmó: "La propaganda nos permitió conservar el poder y nos dará la posibilidad de conquistar el mundo”.

Los nazis aceptaron el término propaganda como un concepto positivo, como instrumento de culturización popular, mientras que los soviéticos lo usaban como uno de los métodos naturales de información y educación de los ciudadanos, acoplándolo al término agitación y alternativa de concienciación y estímulo.

La diferencia entre ambas palabras fue marcada por Plenajov: “Un propagandista presenta muchas ideas a una o varias personas; un agitador presenta una  o pocas ideas a las masas y el pueblo”.

Agitador o propagandista, ambas categorías de personas influenciaban en la psicológica de las masas para generar o distorsionar la opinión pública, valiéndose de los medios de comunicación.

“Una de las características de la propaganda comunista es la muy grande diversidad de su prensa. En la Unión Soviética había diarios para cada región y cada profesión; decían todos lo mismo, pero lo decían de manera apropiada a las diversas mentalidades.

Por otra parte, la propaganda no es posible sin un aporte constante de información. Es éste el segundo cometido de los especialistas comunistas: alimentar las revelaciones políticas por un flujo continuo de noticias extraídas de todos los sectores profesionales y sociales. Cada célula funciona como una antena de información y, en los regímenes soviéticos, los diarios poseen una multitud de "corresponsales populares" ubicados en todos los niveles de las actividades del país. Ese trabajo de información es para la propaganda comunista un indiscutible elemento de superioridad; les permite, en particular, reaccionar mucho más rápido que las propagandas adversas, desconcertarlas y, a menudo, adelantárseles".

La propaganda nazi, también tuvo control absoluto sobre la información. Tal es así que una de las medidas iniciadas de inmediato fue el absoluto control de todos los periodistas, escritores, artistas y medios de comunicación, para que se registrasen como subordinados y apenas publicasen información debidamente autorizada.

Hitler y su Ministro de Propaganda Goebbels se dieron cuenta que la propaganda para ser percibida debe suscitar el interés de la audiencia y debe ser transmitida a través de los medios de comunicación.

La radio, seguida de la televisión y el cine fueron  los medios que más utilizaron. De ahí que lograron que en Alemania hubiese una radio por cada hogar, ya no solo con fines instructivos, sino de entretenimiento y relajación.

También el cine fue ampliamente usado para difundir largometrajes y sobre todo, informativos, por su potencia comunicativa más directa: “los Juegos Olímpicos o las manifestaciones del Nurembeg mostraban al espectador la grandiosidad y poderío omnímodo del Reich; El judío Suss y otros títulos similares mostraban al espectador a quienes debían odiar los buenos alemanes”.
    
Por otro lado en Rusia las escuelas fueron uno de los pilares de la propaganda. Después, las escuelas de perfeccionamiento y los círculos de estudio que formaron centenas de miles de propagandistas o agitadores que dictan cursos políticos, dan charlas en las fábricas, en los koljoses, en los establecimientos de comercio y en toda suerte de instituciones; son enviados, asimismo, a las minas, al campo y a todos los lugares de trabajo, en los momentos en que se pide a los trabajadores un esfuerzo extraordinario.

Las obras de Marx, Engels, Lenin, Stalin y el Compendio de Historia del Partido Comunista, libro de cabecera de todos los comunistas, son la base de la enseñanza. Este enorme trabajo es patrocinado por innumerables asociaciones culturales que constituyen un enjambre de "rincones rojos" en las fábricas, de "casas de lectura" en el campo, por sociedades patrocinantes del ejército, por clubes deportivos, etc.

De igual modo el poder de Hitler se asocia con la cruz gamada y ésta se reproduce en todas partes, de manera que al verla, el partidario recuerde siempre el momento de exaltación en que se da en cuerpo y alma, y el adversario, el momento de terror en que vio avanzar hacia él.

    

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