Con Teresa Parodi la trova no morirá en Cuba

Era una noche cerrada. Con un cielo oscuro-grisáceo, sin estrellas y con posibilidades de un gran aguacero. Las condiciones climatológicas no eran las idóneas para un concierto al aire libre, pero en el Patio de Matanzas, todo estaba preparado desde bien temprano. Y con el espíritu de los Hermanos Saíz, la nueva trova y los trovadores, se acomodaron las mesas, sillas y hasta bancos de nueva incorporación en este sitio.
La luz tenue. Todos los asientos –como siempre- ocupados, solo un espacio en la vieja fuente, casi a la entrada o al final, en dependencia de la perspectiva y la ubicación de cada cual, estaba vacío. El público de pie, variado, caras nuevas junto a las mismas caras de siempre.

Teresa Parodi sentada en la primera fila, al lado de Víctor Casaus, en espera de su turno en la guitarra. Antes les tocaba a Lien y Rey tocar y cantar canciones conocidas de su repertorio. El trovador Yuliesky, tuvo su turno en el escenario también.

En la habitual peña del dúo matancero, la anfitriona era la Parodi, trovadora argentina que se encontraba por esos días de gira por Cuba y que a sus 65 años cuenta en su historial musical con títulos como: “Canto a los hombres de pan duro”, “Teresa”, “El otro país”, “De amores, sombras y transparencias”, “Autobiografía” y “Corazón de pájaro”, entre otros más. Junto al Premio Konex, Parodi ha merecido otros lauros como el Camín de Oro y el del Fondo Nacional de las Artes.
 

Al acabar Lien y Rey, y luego de haberle dedicado algunas canciones a su homóloga en la música. Se procedió a premiar a la pareja de cantantes, ganadores de la Beca de Creación Sindo Garay, quienes emocionados recibieron sendos ramos de flores y una vez más la voz de Lien se alzó para reconocer a "Pepo", uno de los integrantes de la banda, que se ha mantenido a su lado desde hace una década.

Luego Casaus expresó unas palabras de presentación a Parodi y agadeció a los “imprescindibles”, aquellos hombres que no se nombran, pero que sin ellos fuera imposible realizar un espectáculo.

De pronto unas suaves gotas de lluvia comenzaron a caer cuando Teresa tomó en sus manos la guitarra eléctrica. Sin embargo, esto no impidió que su voz retumbara en todos lados. Teresa estaba emocionada, agradecida de poder presentarse y de que jóvenes como Lien y Rey mantuvieron tan viva la canción trovadoresca en esta provincia. Y aseguró que la trova no morirá nunca en Cuba, siempre y cuando haya jóvenes que sigan el camino de este género músical. Una vez más se demostró que cuando dos o más trovadores buenos se juntan, todo o casi todo es posible, cuando de nueva trova se habla.

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