Miriel y la Trova con T

El joven matancero Miriel Antonio Santana Sánchez cursa el primer año de Telecomunicaciones y Electrónica en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE), en La Habana, pero a pesar de estudiar esta ingeniería, su atracción por la trova es indisoluble. Siempre que tiene un tiempo libre compone nuevos temas y raya su guitarra en cualquier parque o rincón con sus amigos y seguidores.Con este aficionado trovador intercambié algunas preguntas.
 

-¿Cuándo surgió tú interés por la trova?
Mi interés por la trova surgió a partir de que empiezo a tocar guitarra a los 15 años, antes de eso no conocía, por falta de orientación quizás o de la poca divulgación del género, nada de lo que se denomina canción inteligente.
 

-¿Por qué te convertiste en trovador?
Al empezar a cantar esas canciones descubrí que no sólo me gustaba el género, sino también que era el estilo que más se adaptaba a mi personalidad y a mi timbre de voz. Encontraba la mayoría de los géneros musicales banales y poco comprometidos con mi pensamiento o con el momento. Creo que hacían falta personas que cantaran más sobre los problemas sociales o el amor de verdad, que no es el que nos vende Hollywood.
 

-¿Quiénes han influido más en ti como trovador?
Para la mayoría de los trovadores cubanos existe un manantial común donde alimentan el río de su creación y se llama Silvio Rodríguez. Es casi improbable hacer un estudio de la obra o la vida de un trovador cubano postsilvista y no encontrar que el agua de su creación artística está mezclada con partículas de ese manantial original. También me siento muy influenciado por Santiago Feliú, Charly García, Fito Páez, Joaquín Sabina, pero esto es difícil definirlo con exactitud ya que en el proceso de componer pueden influir desde una obra de teatro, una pintura o hasta una descarga con mis amigos trovadores de Matanzas, ya que las canciones nacen de ese intercambio social y artístico.
 

-¿Crees que los jóvenes músicos tienen espacios suficientes para desarrollar su arte?
El género de la trova en los últimos años siempre ha ido acompañado de una falta de interés institucional enorme, además de una pobre divulgación. Aunque por desgracia este fenómeno no ocurre sólo en la trova, sino en todas las manifestaciones del arte en general. Una de las razones, para mi entender, es la poca ganancia monetaria que reporta el arte para las instituciones, debido a la poca afluencia de público amante al producto. Por ejemplo en Matanzas, la trova se resume a espacios como los museos de la ciudad, las casas de cultura y el patio de la Asociación Hermanos Saíz.
 

-¿Dónde te presentas y con qué frecuencia?
En el año 2013 empecé una peña en el Museo de Arte de Matanzas llamada “Trova con T” que aún mantengo, lo que ya con menos regularidad por la dificultad que me resultan los estudios en La Habana. También participo en una peña mensual que se hace en la CUJAE, además de presentaciones en el Pabellón Cuba que organiza la misma universidad.
 

-¿Cómo haces para llevar una carrera universitaria y la trova al mismo tiempo?
La vida universitaria es compleja como todos saben. Estoy en una carrera muy exigente que requiere esfuerzo para el estudio, aunque siempre me queda tiempo para componer canciones o cantar con mis amigos del cuarto.
 

-¿Cuáles son tus proyectos y planes futuros como trovador?
Aunque mi proyecto profesional más inmediato es ser graduado universitario, quiero mantenerme cantando porque es lo que más disfruto y ya que estoy en La Habana aspiro a presentarme en espacios de trova como es la peña “3 tazas” de Silvio Alejandro en el Pabellón Cuba, a la cual asistí en noviembre y participé en ella. También quisiera crear un espacio donde poder cantar con regularidad, ya que me resulta muy complicado mantener la peña en Matanzas.
 

-¿Qué representa la trova en tu vida?
 En general la trova, más que una profesión, es un modo de vida que siempre me va a acompañar, aunque no me sobre tiempo para dedicarle.


(Publicado originalmente en Palamúsica underground)





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