Polos opuestos se atraen

Desafiando las leyes de la física, cinco jóvenes apasionados por la música se fusionaron en un grupo que deciden llamar Polos Opuestos, demostrando de esta forma la verdad del enunciado del científico William Gilbert, de que polos iguales se repelen y polos opuestos se atraen.

Polos Opuestos está integrado por el director y guitarrista Mario Rodríguez Izquierdo, romántico empedernido; el vocalista Denis Ángel Perera García, reguetonero; el bajista Alejandro Domech, yabo; el baterista Carlos Luis Ortega García, rockero; y el pianista Héctor Vigil Escalera, un friki. Esta agrupación representa toda una amalgama de estilos, porque todos son diferentes, pero a la vez se nutren de esas disparidades.

Creado por embullo, el grupo comenzó cuando Mario estaba en el cuarto año de la escuela de Instructores de Arte y siempre estaba tocando la guitarra por los pasillos. Al inicio fueron un trío, y Mario junto a Denis como vocalista y Carlos Milián que también tocaba la guitarra, empezaron a presentarse por invitación de la escritora Mae Roque en su peña literaria, todos los miércoles a las 3:00 p.m., en el Café Biscuit de Matanzas.

Poco a poco fue surgiendo la idea de un grupo y con el ímpetu que caracteriza a la juventud, se lanzaron a crearlo, y desde la primera presentación, tocaron temas propios como “Ella” dedicado a las madres, “Abre tus alas” y “Reflejo de luna”, todos escritos por Mario.

A pesar de las ganas, el camino no ha sido fácil y por eso Polos Opuestos se desintegró por dos años. “Estábamos escasos de instrumentos y teníamos problemas con los ensayos porque no podíamos amplificar bien la música”.

“La primera batería que tuvimos la tuve que vender por un piano. Luego mi papá me ayudó con dinero para comprar otra batería. Recuerdo que la cambié por una bicicleta y 20 dólares. Cogí la batería y alquilé un carro con el dinero que me dio mi mamá porque me quedé sin un kilo”, explica Mario, quien se desempeña como Instructor de Arte en la Secundaria Básica “Enrique Betancourt”.

“Actualmente ya volvimos a conformar el grupo y tenemos un lugar que conseguimos en casa de un amigo para ensayar, pero antes no teníamos el espacio... Las instituciones estatales siempre nos dieron la espalda, fuimos a la Casa de Cultura Bonifacio Byrne para que nos permitieran ensayar y nos dijeron que primero tienen que visionarse, yo le expliqué que era Instructor y que era un proyecto mío, que lo que necesitaba era ensayar un tiempo con el audio de ellos, y me dijeron que no. Fui a la AHS y me dijeron lo mismo”, sigue contando Mario quien también es afinador de pianos de nivel medio, en la Escuela Provincial de Arte.

“Las instituciones culturales deberían darnos más espacios, pues estos son insuficientes. Cualquiera que dirige estas instituciones puede fijarse en los nuevos talentos y creo que merecemos más apoyo. Nosotros queremos tocar en un lugar y son mil millones de trabas, que si no tienes papeles, que si no tienes esto, creo que sería bueno evitar tanto papeleo y tanta burocracia. Al final a lo que aspiramos es a expandir nuestra música, que a la gente le guste y disfrutar tanto ellos como nosotros”, nos cuenta por su parte el baterista Carlos Luis Ortega García, quien sólo tiene 18 años y es estudiante en el preuniversitario Enrique Hart.

Otro de los obstáculos según el vocalista Denis, es el fatalismo geográfico. “Estamos en el lugar y en el momento equivocados. Por ejemplo, si estuviéramos en La Habana fuera diferente, tendríamos más oportunidades. Es una limitante estar en provincia, porque el desarrollo en la capital es más acelerado”.

A pesar de las trabas, Polos Opuestos ha salido adelante y sigue empeñándose en hacerlo. Se han presentado en la Escuela Pedagógica “René Fraga Moreno”, en diferentes barrios de la ciudad como parte de proyectos comunitarios y recientemente ofrecieron un concierto en la Facultad de Ciencias Médicas por el Día de la Medicina Latinoamericana, porque ellos asisten a todas las actividades que los inviten.

En cuanto a sus proyectos inmediatos, lo primero que quieren es grabar los nueve temas que tienen montados y hacer un vídeo con uno de ellos. Además, piensan experimentar con un poco de fusión con electrónica, ya que la música alternativa les permite más gama de sonidos y les da más espacio para crear.

Por el momento Polos Opuestos, grupo escuela como sus integrantes lo definen, sigue ensayando por amor al arte y aprendiendo cada día de todos para superarse más. Mientras esperan por un espacio propio para presentarse, sueñan con alcanzar una categoría profesional para representar a Matanzas y a Cuba donde quiera que vayan, y que su música se escuche en el mundo entero.

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