Adriana, Gerardo y alguien más

Los sitios digitales y las redes sociales están saturados con la noticia. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos y la liberación de Ramón, Gerardo y Antonio se han convertido en un acontecimiento en la gran red de redes.
 

Las primeras imágenes de la llegada de los 3 héroes a suelo cubano llamaron la atención de todos, pero no precisamente fueron ellos los que se robaron las miradas.
 

El embarazo de Adriana, la esposa de Gerardo, ha despertado la teoría del rumor. Al otro día circulaba más en la voz populi la barriga oculta y misteriosa que el regreso en sí mismo.
 

La gente habla, la gente comenta, la gente inventa. Se pegunta el cómo, el dónde y el cuándo, el por qué ya lo saben. Dejemos que la gente siga hablando, siga comentando y siga inventando historias. No importa cómo, cuándo y dónde, lo principal es que pronto Adriana y Gerardo tendrán el hijo tan esperado.
 

Ya los planes en aquel lejano 15 de julio de 1988 cuando se casaron serán cumplidos. Ya la canastilla comprada y guardada desde 1991 será utilizada. Ya las cartas de Gerardo a sus hijos por nacer, serán leídas a su futura bebita Gema.

A sus hijos
Febrero 3, 2001
FDC-Miami

«Carta a mis hijos que están por nacer»
Queridos hijos:
Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes aún no han nacido, y hasta su mamá tiene dudas de si algún día nacerán.
Todo se debe a que estoy viviendo momentos difíciles de mi vida, lejos de mi país y mi familia, de los que, sin embargo, estoy muy orgulloso y espero que algún día ustedes también lo estén. 

Este es un dibujo que he hecho ya para muchos niños: hijos, sobrinos, hermanitos y otros familiares de personas que están hoy aquí conmigo. Personas que le agregaron sus palabras y su amor y lo enviaron a los seres queridos de quienes también se encuentran separados.
Por esas razones fue que quise conservarlo para que un día, después que ustedes lleguen a este mundo y aprendan a leer, sepan por qué su papá no es tan joven como muchos de los padres de sus amiguitos, y conozcan de los años en que papi y mami tuvieron que vivir separados a pesar de quererse mucho.
Años de los que tal vez un día les pueda contar más.
Los quiere mucho,
Papá 

A Gerardo
[fragmento]
Febrero 14, 2001
[La Habana]
Ese final de tu carta para «nuestros hijos por nacer», fue de rompecorazones. No hay dudas de todo el amor reservado para esos seres que serían una extensión de todos nuestros sentimientos.
Conociéndote tanto, he tenido siempre la seguridad de que serías un padre excelente. Toda tu imaginación, creatividad, inteligencia y sensibilidad humana te hacen merecedor de ese privilegio de ser padre. Nadie mejor que tú para lograr ese sueño y la mayor satisfacción para mí, es poder ser la elegida para cumplirlo. Quizás, no seamos tan jóvenes como otros padres, pero sí estaremos por encima de muchos.
Es difícil dejar de recibir toda la carga emocional que expresas a través de tus palabras, por eso le resultó imposible a René dejar de percibirla. Lo que escribió de ti me llegó muy profundo.
Tú, como siempre, supiste llegar a lo más íntimo de mi ser.
No es necesario decírtelo y he tenido dudas si darla a conocer o mantenerla en la reserva.

A Adriana
[fragmento]
Febrero 24, 2001
FDC-Miami
Me hubiera gustado que la carta a «mis hijos» te llegara primero la original, no la del Diario, porque en mi carta te explico cómo surgió la idea y cuál era su propósito. Yo no la hice para que todo el mundo la leyera. Ni siquiera estoy seguro de si quería que tú la leyeras ahora, así que no fue mi intención poner triste ni hacer llorar a nadie.
Me alegro que les haya gustado a quienes les gustó, pero mi principal interés no fue «artístico», sino que en realidad es para mis hijos. Si quieres déjala en la «reserva» como tú dices y no la hagas pública.
A mí también me llegó muy profundo lo que René escribió de mí. Yo no lo había leído hasta que no nos llegó una copia aquí, así que posiblemente lo leíste primero que yo. 

A Gerardo
Marzo 11, 2001
[La Habana]
Te quiero mucho y sabes cuán difícil ha sido esto para mí, no tengo cómo expresártelo, y creo que no vale la pena, tú lo has sentido igual. Estabas claro cuando me dijiste: sóplate la nariz, con la carta que le hiciste a tus hijos. Pero no fue esa la que me dio nostalgia, sino la que me llegó en blanco y negro del
Diario. La solemnidad que le imprimió el blanco y el negro fue un complemento de la nota.

A Adriana
[fragmento]
[s/f]
FDC-Miami
¿Te acuerdas cuando te dormía en el sillón, sobre mis piernas?
Mi niña, me costaba tanto separarme de ti y era tan tierno verte dormida en mis brazos. Recuerdo cada detalle, como cuando guardaba en el bolsillo algún bombón o una galletica, para llevárselo a la casa a mi niña malcriada. ¿Te has puesto a pensar en que yo te crié? ¿Todavía me amas?

A Gerardo
[fragmento]
Abril 25, 2001
[La Habana]
Todavía te amo, sobre todo por creerte todas las cosas lindas que me dices. ¿Todo sigue siendo verdad? ¿Sigo siendo tu niña? ¿Y el día que tengas una de verdad, qué seré yo entonces?
Soy egoísta y me cuesta trabajo pensar que pasaría a otro plano. No me digas que nada cambiaría porque ya no me seguirías mimando igual cuando tengamos nuestros hijos. ¡En plural y todo! No me puedes negar que he cambiado y que ya pienso en eso como algo real y con más optimismo.
Hablando de hijos o hijo. ¿Quién te dijo a ti que el nombre del varón ya está definido sin negociación?
Eres un atrevido… Fíjate si me conoces que advertiste que este tema no tenía discusión. Sabías que yo iba a protestar, de lo contrario no sería yo. Acostúmbrate a la idea de que si es varón, «lo más probable» es que no se va a llamar igual que tú. Si te conviene bien, si no desisto de la idea de ser madre y hacerte padre. ¿De acuerdo?

A Adriana

[fragmento]
Abril 27, 2001
FDC-Miami
Yo estoy consciente de que mientras nosotros nos sacrificamos todo este tiempo, hay mucha gente que lo han aprovechado bien, que han «vivido la vida» estos años, porque eso es «lo único que se van a llevar», como se suele decir. Pero a mí no me interesa tanto lo que me voy a llevar como lo que voy a dejar.
Esa gente «pasará por la vida sin saber que pasaron», como diría [José Ángel] Buesa, en cambio nosotros tenemos ya un legado de abnegación y sacrificio que dejar a nuestros hijos y nietos, un ejemplo y una historia para recordar, aunque resulte inmodesto decirlo.
Cuando éramos novios no hablamos de hijos. Todo estaba sujeto a que yo terminara mi carrera. Pero cuando la terminé, ya casados, esta era una idea que acariciábamos y que se ha fortalecido con el tiempo. ¿Quién iba a suponer que íbamos a estar tan lejos uno del otro? Había todavía mucha juventud por delante. Pero ahora tengo treinta y tres años. Sin embargo, nuestro mayor deseo es criar a nuestros hijos en pareja. Juntos. Si no es así, entonces nos tendremos siempre el uno al otro.


A Adriana
[fragmento]
Abril 29, 2001
FDC-Miami
Me pregunto una y otra vez si mi amor es tan grande que ya es «enfermizo», pero no puedo evitarlo. En mi caso debe ser que tú todavía eres para mí aquella niña de dieciséis años, ingenua e indefensa… En fin, a veces pienso que tú sigues y seguirás siendo siempre para mí esa niña, y por eso tendrás que aguantarme muchas descarguitas, consejitos y cositas más (eso tiene una parte buena, porque cuando seas una vieja fea te seguiré diciendo «mi muñequita preciosa»).
Siempre te he dicho que prefiero una hembra primero, porque como será la más pequeña y esperada por toda la familia, todos podrán malcriarla y como ya estarán cansados y aburridos cuando nazca el varón no corremos riesgos de que lo malcríen a él. Además, dicen que las niñas quieren más a su papá y yo después de tanto tiempo rodeado de hombres lo que quiero es estar rodeado de mujeres cuando salga de la cárcel.
De ser una niña podré mimarla como a ti y así te veo celosa cuando la bese y la atienda más a ella que a ti. ¡Qué malo soy!
¿Tú crees que eso pase? Yo no sé a estas alturas, pero hubo una época en que tú tenías algún que otro temorcito parecido.
No te preocupes, mi amor. Eso no será así, te lo prometo.
Tú siempre serás mi niña predilecta. Tómame la palabra por si crees necesario recordármelo algún día, aunque yo sé que eso no va a hacer falta. Van a apagar ya, están atrasados. Hasta mañana, mi muñequita. Te quiero mucho. Un beso. 

A Gerardo
[fragmento]
Mayo 26, 2001
[La Habana]

¿De verdad que es imposible negociar el nombre del varón?
Jamás pensé ponerle un nombre como esos que mencionas. Yo pensé en rescatar nombres de nuestra cultura e idiosincrasia como Bartolomé, Eustaquio, Genaro, Hipólito, Clemente, Filomeno… ¿No me negarás que son más bonitos que el tuyo?
Si es una hembra, ¿qué diferencia tiene con el varón respecto al nombre? Imagínate, tendrías que ponerle Geraldina. Las hijas de Ramón podrían haberse llamado Ramona y Ramoneta en vez de Laura y Lizbeth; las de René, Renata y Renela, así honraban el nombre de sus padres. Los varones casi siempre están obligados a llamarse como los padres por el machismo. De todas formas esperemos nuestro momento.
Te confieso que en el fondo yo sabía que tú preferías una hembra, igual que yo, pero me gustarían dos hijos igual que a ti y que el segundo sea varón. Pero al final, con tal de que nuestro hijo sea saludable, inteligente, honesto y habilidoso como tú y con pelo como yo ya es suficiente. Las demás cualidades de ambos están implícitas siendo hijo nuestro. Lo único que no quisiera es que fuera desorganizado y mal jugador a la pelota como tú y mal genioso como yo. Lo demás no importa porque tendrá lo principal: mucho amor.

A Gerardo
[fragmento]
Junio 14, 2001
[La Habana]
Siempre me he sentido temerosa con el cariño y las atenciones de tu parte para un hijo, pero viviría orgullosa si todo el amor y las atenciones que me has ofrecido se las dieras a un hijo. Te aseguro que no me pondría celosa porque te sobra amor para él y para mí.

A Adriana
[fragmento]
Junio 16, 2001
FDC-Miami
Estoy deseoso de recibir tus cartas, mi niña. Espero que las recibas cualquier día a partir de mañana. En estos días he estado revisando unos papeles viejos de cuando estábamos en «el hueco» y hay algunas notas que tomaba cuando leía algo interesante con la idea de algún día hacértelas llegar.
Una, por ejemplo, dice que hay nutrientes que son esenciales para las embarazadas, como por ejemplo el DHA (presente en el salmón, atún, sardinas, carne de órganos, huevos y algas); el ácido fólico (vegetales verdes, maní, hígado, granos o tabletas de 0.4 mg); y el hierro (hígado, granos). También dice que se pueden tomar suplementos vitamínicos, pero evitar dosis excesivas, pues hay vitaminas como la A, D y E cuyo exceso puede crear problemas. Y, por supuesto, evitar la cafeína, el cigarro.
¿Entonces te gustó el nombre de Mariana para la niña? Tal vez esté mejor que el de Adribell: Adri, por Adriana, y Bell, por Bella. Así estaría en ella también el nombre de su mamá, lo que no me parece nada mal.
El otro día leí que en ocasiones ocurren unos movimientos telúricos debajo del océano, que generan unas olas gigantes a las cuales se les conoce como TSUNAMI, un término japonés.
Pienso que si le quieres poner un nombre poco común a tu hija (ya que tendrá los apellidos que tendrá) SUNAMI no queda mal, está original, y como a la mamá le gusta tanto la playa…
Lo más malo es que cuando le achiquen el nombre, ¿cómo le dirán?: «Suna», «Suni», «Sunamita»… No me gusta, suena a «dinamita». En fin, tenemos tiempo para decidir el nombre de la niña. Te dejo por hoy, puchucha, porque quiero hacer un poco de ejercicios. Un besote grande y uno mariposa. Chao, te amo.
Nos reímos mucho con esto siempre. Imagínense a TSUNAMI con nuestros apellidos: Hernández Pérez, que son muy comunes en Cuba.


A Adriana
[fragmento]
Octubre 26, 2001
FDC-Miami
Hoy es octubre 26 y son las 10:22 a.m. Tú sabes que me pongo veces a pensar que cuando tenga un hijo lo voy a criar desde chiquito en contacto con la naturaleza y con los animales.
Vaya, no Tarzán ni nada de eso, pero que no sea de esos niños que la primera vez que ven un chivo se echan a gritar.
La voy a enseñar a que desde chiquita (porque ya quedamos en que la primera sería hembra) le gusten los animales, y que desde chiquita tenga, en dependencia de las condiciones, un 168 curiel, un conejo, un chivito, un puerquito... o algo así (si no pueden ser todos). Ya yo te dije que tengo un sueño recurrente con conejos y en todos los sueños es igual: los tengo pasando hambre. (¿Será que mi coneja eres tú?) Yo creo que es un cargo de conciencia de una época en que ya se me hacía muy difícil atender los conejos y, los pobres, pasaron las de Caín. Pensándolo bien, durante mi infancia en la casa hubo: perros, gatos (clandestinos, porque mi mamá no quería), gallinas, patos, guanajos, conejos, chivos, carneros, caballos (un día nada más, porque mi papá me mandó a sacarlo), palomas, puercos, jutías (solo unos días pre-cazuela), curieles, jicoteas, majá (se me fue de la jaula y mi mamá decía «procura que un día no me salga grandísimo de adentro de un closet»), ratones blancos (me los regaló Pepe [vecino], y me mordieron y tuvieron que llevarme a Zoonosis), pescaítos, pajaritos (se caían de las matas de coco y los criaba hasta que emplumaban y después los soltaba...), creo que no me falta nada... sí, codornices que les hice tremenda jaula con Iván [vecino] pero se murieron todas, y guineos.
¡Un zoológico! Para que tú veas, nunca tuve cotorra, aunque estuve a punto varias veces nunca se me dio. Yo tenía que haber sido veterinario.
(¡Me faltó!, camarones de río, que los tenía en una palangana y una biajaca).
¿Y eso que me habrá dado a mí por hablar de animales esta mañana? No sé. Debe ser que estoy enamorado como un perro y extraño mucho a mi leona y me dio por escribirle aunque fuera de lo que pica el pollo. Pero ya, me voy a almorzar, y después voy a seguir adelantando las cartas de los demás. Te extraño mucho mi princesita. Tengo unos deseos enormes de despeinar tus cejitas con mis labios para verte como tú me dices «no chico...» y te las vuelves a peinar... ¡llega, tiempo!... come on, time!...

A Gerardo
[fragmento]
Noviembre 19, 2001
[La Habana]
Yo me alegro de que tu intención de criar a un hijo sea en contacto con la naturaleza, y esto es excelente. Pero ve pensando en ahorrar gasolina para que lo lleves al Parque Lenin, al Zoológico, al Jardín Botánico y al Acuario. Si seguimos viviendo así, en esta casa, solo el Parque Lenin te quedará cerca para visitarlo cada vez que quieras ponerlo en contacto con la naturaleza, y aquí no hace falta criar nada porque hay de todo.
Fuera de la perra, lo único que te permito es una cotorra… Si hubieras sido veterinario no hubieras tenido un epistolario tan amplio.
Si vivimos en otro lugar, no tendrás espacio para tus planes.
A mí me gustan los pajaritos, los peces y las jicoteas. Si algo de eso podemos tener, porque las condiciones estén creadas y tú los atiendes, entonces dalo por hecho.
¿Te imaginas lo que me pasaría a mí, si un hijo nuestro sale con ese fanatismo tuyo y de mi hermano a los animales? Sufriría muchísimo con la casa llena de animales, no quiero ni pensarlo, quien no quiere caldo, tres tazas.




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