Un ritual camagüeyano (+Fotos)

“Aquí, quien no tiene de congo tiene de carabalí” o “Cuando el zapato aprieta todos le piden al santo”, dicen refranes populares. Y no es menos cierto, pues  cuando alguien padece de algún problema hasta el que nunca ha creído, reza. El folclor forma parte de las raíces cubanas. El mestizaje conlleva a la mezcla de religiones. Pero, sin dudas, la cultura afrocubana está enraizada en el país. Solo hay que caminar para observar sus muchos seguidores.
Durante mis recorridos por Cuba descubrí en el Criadero de cocodrilos de Camagüey un ritual que asombra al visitante. Los que lo dirigen son los mismos entrenadores de los anfibios. Aunque con mucha presteza logran hacerte sentir que estás en un verdadero toque de santos.
Lo primero es limpiar la casa. Lavarse las manos con agua y yerbas olorosas contenidas en una güira  que el padrino pasa de mano en mano. Atrás un alatar con cráneos de animales y personas muertas, matas, collares, jícaras para las ofrendas y la comida.
El padrino se fuma un gran tabaco que enciende con palos que figuran una hoguera. Habla con el santo. Le da de comer. Atrás tres hombres hacen un fondillo musical con un tambor, un caracol y dos herraduras. Luego selecciona del público a tres personas. Estas tienen que repetir las palabras que él diga. Le pide que baile junto con él. Le tira los caracoles. Sacude con un mazo de hierbas su cuerpo. Los bendice.
Al finalizar se despide y les brinda la mano a todos con un pañuelo rojo. Realmente todo un espectáculo diseñado, especialmente para  extranjeros, y para acercarnos a los desconocedores a otro matiz de la religión que practican tantos cubanos en la Isla.
 

(Fotos: Itsván Ojeda y Lis García)


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