Cibercultura y Cyberpunk

“Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente…”, con estas palabras comienza la mística Declaración de Independencia del Ciberespacio, socializada desde 1996, por John Perry Barlow, un reconocido defensor del movimiento underground en internet.
 

Este documento apareció publicado en la red de redes el mismo día que se  aprobó en los Estados Unidos la Ley de Decencia de las Comunicaciones (CDA), como respuesta contradictoria al objetivo que defendía esta ley de regular la información aparecida en internet.
 

“Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes”.
 

Así finaliza este manifiesto que representaba los anhelos de una comunidad virtual de usuarios, integrada por movimientos contraculturales: hackers, crackers, net-artist y ciberpunks. Los cuales defienden la idea de que el espacio digital sea regido por los usuarios, en contraposición a los propósitos estatales de controlar la red según sus intereses económicos y financieros.
Jorge Lizama en su artículo Actores y escenarios de la contracultura digital define el término contracultura como: "aquella cultura que es diferente  e intenta contrarrestar a la cultura oficial”.
 

Comenta además que  esta manifestación alternativa de la cultura oficial está inspirada en la de los movimientos de los años 60, quienes utilizaban a la música popular contemporánea, el arte alternativo y las drogas alucinógenas como formas de protesta contra el orden capitalista establecido. Pero a diferencia de antes, ahora utilizan el ciberespacio para difundir su cultura desde un ordenador.
 

Esta generación de internet tiene como ideología “defender la privacidad y la libre expresión en el ciberespacio, el activismo contra los emporios electrónicos y la creación de manifestaciones ciber-artísticas alternativas”, sostiene Lizama.
 

Como consecuencias de esta cibercultura existen una variedad de movimientos que responden a estas características como es el ciberpunk. El autor Alvaro Carvajal Villaplana, en su artículo El ciberpunk: crítica a la tecnología informática, expresa  que el ciberpunk es una “tendencia artística de la ciencia ficción que responde a las necesidades y temores de los jóvenes de Estados Unidos de los años 80, quienes son influenciados de manera negativa o positiva por el surgimiento de nuevas tecnologías. Se trata de una tendencia catalogada como posmoderna por su crítica feroz a la ciencia y la tecnología, por su enfoque pesimista o por el rechazo de algún tipo de tecnología. Este movimiento artístico tiene un trasfondo filosófico; ya que pretende constituirse en un análisis ético de las implicaciones de la ciencia y la tecnología actuales”.

El vocablo ciberpunk fue creado por el novelista John Brunner, y ha servido para nombrar a un grupo de hombres-máquina (cyborgs) que luchan contra el orden informático establecido.

Los ciberpunks piensan que el hombre del futuro será un individuo que se forme de la unión del  hombre con la máquina. “Los ciberpunks más radicales pretenden emular a Case, el vaquero electrónico protagonista de la novela El Neuromante, y sueñan con implantarse electrodos en el cerebro, para hablar perfectamente japonés, y con la comunicación directa cerebro-computadora, sin teclado, sin ratón, sin guantes de datos, sin manos”, asevera Jorge Lizama.

Pero, ¿cómo se definen los ciberpunk así mismos?, en el Manifiesto ciberpunk se expone claramente: ‘‘Nosotros somos esos, los diferentes, ratas tecnológicas, que nadan en el océano de la información. Somos el pequeño niño retraído que se sienta en el último puesto del salón de clases, somos el adolescente que todos consideran extraño, somos el estudiante que hackea los sistemas computarizados, tan solo para ver qué tan profundo puede llegar... Somos una unidad. Somos cyberpunks’’.

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