Me mejor amigo virtual

Todo comenzó cuando Leandro se marchó. Leandro era mi inseparable compañero de la infancia, los juegos, las fiestas, la escuela, era mi mejor amigo. Cuando éramos pequeños siempre jugamos en el barrio. Él siempre fue muy altivo, entusiasta, educado, caminador y bailador hasta el cansancio.

Desde su ida para los Estados Unidos ya nada ha sido lo mismo, nuestra amistad ha perdido matices, pero espero recuperarla a pesar de la distancia. Leandro se fue en su último año del pre-universitario.Al principio decidimos cartearnos por el correo convencional, pero la demora de las cartas hacía magnificar el significado de la palabra lejanía. Solo cuando entré en la universidad fue que tuve acceso a ese monstruo incomparable y adorable que es Internet. Hacía tiempo que no sabía nada de Leandro y me decidí a escribirle por vía electrónica. 


Yo: Hola, ¿cómo estás Leandro?, ¿qué estás haciendo en estos momentos?
Él: oye yo estoy supercool, empecé en la universidad por Internet y me va supergood .


Noté algo diferente en Leandro, al menos en el lenguaje o será que allá super está de moda. Desde ese momento comencé a interactuar con mi amigo. Y la intriga de conocer como ser un ciberestudiante me invadió. Tal vez nunca llegué  a saber lo que es estudiar por esta vía, por la brecha digital que existe entre un país desarrollado y el nuestro. Pero sé que Leandro apenas camina y algunas libras de más se le han sumado a su cuerpo. No soporta el minuto de viaje que demora ir a la universidad, dice que las clases presenciales en un aula con  un profesor son obsoletas, solo para los conservadores que rechazan las clases virtuales.


Una vez le dije que me contara como es un día de su vida. Y me sorprendió que no saliera de la casa ni siquiera para ver el sol. A las 10:00 a.m. las luces de su cuarto se encienden automáticamente y  las bocinas de su PC lo despiertan. Luego desde su PC, una voz familiar le ordena que debe levantarse. Desayuna un hot-dog con una coca-cola. Se viste de acuerdo a la temperatura que señala su PC.


Al sentarse a su computadora, esta le da los buenos días y le recuerda que mañana tiene prueba de cálculo. Leandro,  es un poco olvidadizo, por eso escribe en su ordenador: comprar  libro de cálculo y disco de música. Inmediatamente aparece en la pantalla una serie de tiendas on-line. Seguidamente le ordena, oralmente a su PC, comprar el disco de películas, y libro. Y al cabo de unos minutos ya puede utilizar su libro y disfrutar de su CD.


Sin más, en esencia, así transcurren los segundos, los minutos, las horas y el día de Leandro. Todos los beneficios de la web Leandro los aprovecha, al punto de distanciarse y aislarse de la sociedad cada vez más. Sin embargo pese a todos sus cambios, con la comunicación digital hemos vuelto a estar al tanto de nuestras vidas. Y aunque ya él no tiene amigos reales, solo virtuales, yo he logrado ser su mejor amiga dentro de esta nueva modalidad que nos ofrece Internet.

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