He tenido el placer de asistir a varias puestas en escena del dramaturgo matancero Ulises Rodríguez Febles, tales como Buena muerte y El concierto, pero sin dudas la que más me ha impactado y ha tocado mi sensibilidad ha sido Huevos. ¿Por qué?:
Toda obra de teatro tiene sus aciertos y desaciertos, sus virtudes y sus
verdades. Unas alcanzan la sublimidad, otras perecen en la
trivialidad. Existen obras cumbres, clásicas, magistrales; y obras
inocuas, superfluas, insignificantes. Obras que nacen para ser
recordadas, para quedarse perennemente en la memoria de los
espectadores, mientras que algunas no pasan de una puesta en escena.
